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[Génesis] Capítulo III: El Nacimiento de los Elementos

Autor: CipSoft
Publicado por: CipSoft (25/01/2009)
Traducido por: Legend of Recarnation
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Y así fue como Tibia, el núcleo viviente de toda la creación, nació. Fue derivado del elemento de la tierra, mientras que Sula, el poderoso mar suavemente esmerilado contra orillas de Tibia, fue creado del elemento agua. El aire aumentó la creación y se difundió como un manto protector sobre ella, mientras que el fuego iba a ser el fundamento, calentando las tierras con sus eternas llamas. Finalmente, todos los elementos habían tomado su lugar para formar el mundo, y cada parte individual del Dios estaba espumando con energía divina. Lamentablemente, sin embargo, todos eran salvajes e impetuosos, impulsados por sus violentas naturalezas. Estaba claro que ninguno de ellos había heredado el espíritu amable de Tibiasula – la harmonía había sido destruida por siempre. No obstante, Uman y Fardos no se rindieron. Decidieron crear algo nuevo de los elementos, algo que se asemeje al Tibiasula o por lo menos que honrara su memoria. Por mucho tiempo estudiaron los elementos, hasta que finalmente hicieron un descubrimiento importante – los elementos tenían dentro semillas de la nueva creación, semillas que darían fruto si alguno de los dioses se unía con algún elemento. Y así fue como los dioses finalmente descubrieron el secreto de la vida.

Fardos fue el primero en intentarlo. Se unió con el elemento fuego, y le dio dos hijos: Fafnar, una hija, y Suon, un hijo. Prontamente estos dos nuevos dioses tomaron sus lugares correspondientes en la creación. Escogieron vivir en el cielo que estaba por encima de ella. Lamentablemente, sin embargo, los dos hermanos eran muy diferentes en cuando al carácter, y no se llevaban bien. Mientras que Suon era calmado y comprensible, su hermana Fafnar, era imprudente y salvaje, y sin importarle devastó el mundo con sus inmensas llamas. Finalmente, Suon perdió la paciencia con su hermana. La atacó y así una furiosa pelea se dio a continuación. En esta lucha Suon prevaleció porque era más fuerte que su hermana y así Fafnar huyó por el cielo intentando llegar a la seguridad del mundo subterráneo donde el fuego, su elemento principal, vivía. No obstante, Suon siguió a su hermana a su refugio en el mundo subterráneo y así Fafnar lo dejó y voló por los cielos una vez más. Suon continuó su persecución impecable, y todavía lo hace en nuestros días. Ésta es la razón por la cual todos los días los dos soles desaparecen del horizonte del tiempo, causando que la tierra caiga en oscuridad.

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Ahorita Uman probó su suerte. Se unió con la tierra la cual sabemos que se llama Tibia. Y así la tierra le dio a Crunor the Lord of the Trees. Este dios estaba lleno de encanto y vitalidad. Como Fafnar, su caprichosa prima, Crunor amaba su propia forma, pero era más inteligente que ella y mucho más modesto. Prontamente se convirtió en el creador de las cosas vivientes, porque estaba inspirado por la creación y por el milagroso regalo de la vida. Diseñó las plantas a su imagen y semejanza, y las puso en el cuerpo de la madre Tibia, hasta que cubrieron toda su cara como una hermosa prenda de vestir.

Fardos entonces se combinó con el aire y engendró a Nornur the God of Fate. Nornur envidiaba la orgullosa forma de Crunor porque había heredado la fragilidad de su madre, la delicada forma, e incluso, su cuerpo tenía apenas más sustancia que una nube fugaz o una canción en el viento. Le pidió a su creativo primo que lo ayudara a obtener un cuerpo firme por su propia cuenta, pero no importaba que tan duro el primo se esforzara, no encontraron ninguna solución. Nornur siempre fue lo que había sido en un principio: un dios etéreo, la sombra de una sombra. Para consolar su triste primo, Crunor le sugirió a Nurnor que por lo menos debía crear un ser vivo que le perteneciera de manera que se pudiera manifestar en sus servidores. Y así fue como las arañas llegaron al mundo, elegantes e inquietantes criaturas que podrían tejer redes de gran belleza. Frágiles y fugaces, estas delicadas redes asemejaban la forma efímera de Nornur.

Finalmente, Uman se unió con Sula, el mar, y fue entonces cuando Bastesh the Mistress of the Sea fue concebida. Era extremadamente hermosa, y Uman y Fardos estaban tristes cuando la vieron ya que les recordó a Tibiasula, la divina ancestro de Bastesh. Pero Ay! Su belleza no iba a durar. Cuando Fafnar, la diosa en vano del sol, vio a Bastesh, la explotó con celos y la atacó con todas las fuerzas de su orgullo herido. Hundió profundamente sus feroces garras en el frágil cuerpo de la diosa recién nacida y de no haber sido por los otros dioses la hubiera desgarrado. Fue entonces cuando Suon decidió castigar a su hermana por sus fechorías y como un castigo justo fue condenada a seguir eternamente su vuelo, huyendo de la furia de su hermano por los cielos de Tibia. Bastesh, sin embargo, nunca se recuperó completamente de sus terribles heridas hechas por su celosa prima. Su belleza fue arruinada por siempre casi tan pronto como llegó al mundo, pero peor aún eran las cicatrices que llevaba por dentro. Creció para ser tímida y melancólica, prefiriendo la silenciosa soledad del mar cuyas aguas se dice que son saladas debido a sus incesantes lágrimas. Sin embargo, a pesar de que rara vez se comunicaba con el mundo exterior, su presencia fue revelada por la abundancia de las criaturas del mar que pronto llegaron a poblar el océano.
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